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01 de febrero de 2010
JUAN CARLOS CALDERÓN, PREMIO DE HONOR DE LA XIV EDICIÓN DE LOS PREMIOS DE LA MÚSICA
Ha compuesto canciones como ‘Eres tú’ y ha trabajado con artistas de la talla de Ricky Martin, Chavela Vargas o Luis Miguel
JUAN CARLOS CALDERÓN, PREMIO DE HONOR DE LA XIV EDICIÓN DE LOS PREMIOS DE LA MÚSICA
Juan Carlos Calderón
© Chema Conesa

La Junta Directiva de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música ha decidido, por unanimidad, conceder al compositor Juan Carlos Calderón el Premio de Honor de esta XIV edición de los Premios de la Música. Calderón recibirá el galardón durante la gala de los Premios, que este año se celebrarán el 4 de marzo en el Teatro Häagen Dasz Calderón de Madrid.

Si alguien pudiera presumir de haber compuesto una de las 50 canciones más importantes de la historia de Eurovisión (“Eres tú”, de Mocedades); de haber participado con su orquesta de jazz en festivales donde se enseñoreaban gigantes de la envergadura de Duke Ellington o Count Basie; de firmar como arreglista y director musical nada más y nada menos que el álbum Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat; o de haber producido los mejores discos de una superestrella de la música latina como el mexicano Luis Miguel. Si alguien, decíamos, pudiera atribuirse todos estos logros como compositor, intérprete, arreglista y productor, sólo podría llamarse Juan Carlos Calderón y sería una de las glorias vivas de nuestra escena musical.

Un día de 1938 vino al mundo en Santander Juan Carlos Calderón López de Arroyabe. En tierras cantabras veló sus armas como músico. Desde niño demostró poseer extraordinarias dotes musicales; sus profesores y mentores, entre los que se contaba el insigne pianista José Iturbi, le auguraban un futuro marcado por el pentagrama. Siendo poco más que un “pipiolo” ya formó su propio trío de jazz con el que actuaba en el Drink Club de Santander, local montado y regentado por su hermano Ramón.

A principios de la década de 1960 se instaló en Madrid, donde prosiguió y finalizó su formación como pianista clásico, aunque fue en el jazz donde encontró el medio ideal para verter toda la musicalidad que llevaba dentro. De esta época datan sus primeras obras discográficas como intérprete y compositor, entre las que cabe recordar el álbum Juan Carlos Calderón presenta a Juan Carlos Calderón, ganador de un premio Ondas en 1968, y el fantástico Bloque 6, obra reeditada en 1996 por el legendario sello Blue Note y acreedora del prestigioso premio The Finest in Jazz since 1939. Basta escuchar su vibrante versión de “Milestones” del gran Miles Davis, o la premonitoria fusión de jazz y ritmos latinos de temas propios, como “Sambando”, para darse cuenta del talento que demostraba apenas cumplida la treintena. Eran los tiempos del Whisky Jazz Club de Madrid, de las jam sessions con Pedro Iturralde o Vlady Bass, y de sus giras bajo el nombre de Jazz-Tet de Madrid.

A la par que desarrollaba una frenética actividad como compositor e intérprete de jazz, Juan Carlos Calderón comenzó su carrera como productor, arreglista y director musical. En 1968, además de trabajar en los arreglos del eurovisivo “La, la, la”, hace lo propio con el primer disco de Luis Eduardo Aute, en el que quedaron registradas piezas tan inolvidables como “Rosas en el mar”. La lista desde entonces es interminable. Los más grandes de la canción recurren a su maestría como compositor y a su pericia a los mandos de la producción: Los Brincos, Mocedades, Cecilia, Nino Bravo, Víctor Manuel, Ana Belén y un largo etcétera que incluye lo más granado del panorama musical español.

Como queda dicho, Calderón intervino como arreglista y director musical en Mediterráneo, grabado en Milán, y de aquellos gloriosos momentos el propio Calderón recuerda: ‘La mujer que yo quiero no la tenía hecha, y la terminé como pude a las siete y media de la mañana, y el avión salía a las doce. Fue terrible, como un parto’. Bendito parto y bendita criatura.

Ya en la década de 1980, habiendo alcanzado la consagración como productor y compositor, y después de firmar el álbum propio Soleá, una interesante fusión de jazz y flamenco con excelsas colaboraciones como la del maestro Enrique Morente, Calderón da el salto a América fijando su residencia en Los Ángeles. Allí colaboró con el conocido trompetista Herb Alpert en grabaciones que alcanzaron gran popularidad en Estados Unidos, como “Fandango” o “Ruta 101”. No ha sido menor su éxito en México y el resto de Latinoamérica, donde ha ido apuntalando su prestigio con trabajos para artistas de la talla de Ricky Martin, Chavela Vargas y, muy especialmente, Luis Miguel.

Rebasados los setenta años, el maestro sigue en forma y apostando por nuevos nombres, como La Posta o Elsa Ríos. Y no hace mucho se reencontró en el estudio con sus viejos amigos de El Consorcio, la reencarnación de Mocedades, para registrar un álbum que suponía una vuelta a las raíces del grupo y un ejercicio de gratitud hacia su productor de siempre. El título era más que elocuente: Querido Juan.

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